Boquera, así se reconoce popularmente la queilitits aguda entre la sociedad. Este es el término médico que se le acuña a una lesión bucal que seguro no será la primera ni la última vez que oigas hablar de ella. Y sí, son tan popularmente conocidas debido al dolor y escozor que produce ante los movimientos bucales o la ingesta de determinados alimentos -en mayor medida, ácidos-.

La queilititis angular es una lesión inflamatoria -muy molesta- en la comisura labial que puede llegar a provocar sangrado en las sus grietas e incluso formar úlceras y costras. Fenómenos irritativos o infecciosos son el foco de la aparición de estas fisuras que pueden ser unilaterales -tener presencia en un solo lado de la boca- o bilaterales -en ambos lados del labio-. Suelen afectar mayoritariamente a niños y a personas de edad avanzada.

Pero, ¿cuáles son las causas de su aparición?

  • Acumulación de saliva en la comisura de los labios. Esto sucede tanto a personas mayores como a niños pequeños. Debido al proceso natural de envejecimiento, la caída de la piel en los cantos de la boca favorece la acumulación de saliva en estas zonas, provocando la irritación y una colonización de bacterias.
  • Ausencia de piezas dentales. El cambio en el ángulo de la boca provoca los mismo efectos que el envejecimiento: acumulación de saliva y con ello, aparición de boqueras.
  • Prótesis dentales mal ajustadas o el uso de aparatos dentales también son algunas de las causas.
  • Déficit nutricional. La falta de vitaminas A, B, C o de hierro -conocida como anemia- son motivos que propician su aparición.
  • Pacientes afectados por enfermedades concretas como, por ejemplo, la diabetes, contemplan en alguna ocasiones esta lesión. También son recurrentes aquellos que padecen problemas cutáneos alrededor de la boca como, por ejemplo, dermatitis atópica o psoriasis.
  • Alergias por contacto, como pueden ser los productos dentales causan estas lesiones.

En esta misma línea, son muchos los especialistas que aseguran que también aparecen por causas ambientales. Temperaturas extremas de frío en invierno son detonantes.

Tenemos claros los motivos, ¿pero cómo se detectan? El enrojecimiento y la descamación son signos muy comunes que te indicarán la llegada de algunas de ellas. Por eso, si las sufres, existen algunas pautas que ayudarán a que no perduren mucho en el tiempo. Consumir alimentos ácidos, picantes o demasiado calientes dificultan la cicatrización de las fisuras, por ello, evítalos. Abrir la boca de moderadamente, no rascarse la fisura, no utilizar cosméticos en la zona o evitar el contacto con la saliva son factores que acelerarán la curación.

No obstante, debido a las múltiples razones por las que se puede originar esta infección, es importante dejarse aconsejar por un especialista capaz de realizar un diagnóstico, localizar el origen de la infección y ejecutar un remedio.

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