(Foto: Les Abelles Rugby Club)

¿Prácticas deporte? ¿Te has lesionado alguna vez? ¿Cuidas tu salud dental? Aunque aparentemente no encuentres conexión entre estas preguntas, todas ellas están vinculadas.

En los últimos años, la importancia de mantener una buena salud bucodental dentro del ámbito deportivo ha cobrado importancia tras detectarse que los problemas bucales podrían afectar a otras partes del cuerpo. Sin embargo, el tiempo que dedicamos a revisar el cuidado de nuestra boca es insuficiente.

A continuación, te explicamos cómo afectan los problemas bucodentales al estado físico general del deportista, tanto sea profesional como amateur.

Bacterias

Aunque no lo creamos, en nuestra boca se acumulan millones de bacterias que pueden causar procesos inflamatorios. Si descuidamos nuestra higiene corremos el riesgo de que aparezcan sobre los dientes gérmenes que causen caries y enfermedades periodontales, es decir, en las encías.

Además, las bacterias de la boca producen las denominadas prostaglandinas y las interleucinas que se distribuyen por el organismo por medio de la sangre. De este modo, la sangre deposita estas bacterias en los músculos y articulaciones que se debilitan notablemente.

La consecuencia de este proceso es la perdida de tono fibrilar del músculo y la posterior sensación de fatiga o dolores musculares que podrían desembocar en desgarros o lesiones tendinosas con un proceso de recuperación más largo.

Oclusión dental

Los dolores musculares en el cuello y la espalda son dos de las molestias más comunes en deportistas y también pueden tener su origen, en algunos casos, en problemas dentales.

En este caso, nos referimos a una mala oclusión dental que se produce cuando masticamos de forma incorrecta o presionamos al dormir.  Con una simple férula o con un aparato dental que corrija la mordida, se evitaría esto, mejoraría el equilibrio y fortalecería otros músculos más alejados de la boca también.

¿Cómo mantener una buena salud oral?

  • Acudir al odontólogo de forma regular

Se recomienda visitar al dentista cada seis meses para realizarnos las correspondientes revisiones, así como una limpieza profesional.

  • Correcta higiene bucal diaria

Realizar una buena limpieza que elimine la placa bacteriana de todas las caras de los dientes, encías y también la lengua, sobre todo, después de cada comida.

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